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miércoles, 17 julio, 2024

Trabajadora universitaria durante ayuno de 12 horas: los venezolanos normalmente hacen dos comidas

La secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Universidad Central de Venezuela (Sinatra-UCV), filial Maracay, lamentó que solo cuente con 17 dólares para sus prestaciones y jubilación

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Caracas-. “Conquistar un salario, que no tenemos desde hace muchos años, pensiones dignas y la libertad de los trabajadores presos”, esas fueron las razones que llevaron a la trabajadora universitaria Deyanira Romero a participar en un ayuno de 12 horas en la plaza cubierta de la Universidad Central de Venezuela (UCV). 

“El venezolano está sometido al ayuno porque tiene que hacer dos comidas. Sale en la mañana y come lo que consiga. En la tarde regresa del trabajo, come lo que tiene y no vuelve a comer hasta el otro día. Nosotros obligatoriamente estamos sometidos a un ayuno”, comenta desde la colchoneta anaranjada donde está sentada con sus otros cinco compañeros. 

Romero recalca que solo visibilizan la realidad de los trabajadores universitarios, de hecho, han encontrado a compañeros que se desmayan porque tienen dos y tres días sin comer, ya que su único sustento es el salario de la Administración pública. 

Trabajadores universitarios hacen ayuno de 12 horas para exigir salarios dignos

Otro espacio de protesta

La trabajadora no cree que la abstención de alimentos y bebidas solucione sus demandas, pero considera que es uno de los espacios de protesta para exponer sus reclamos y las realidades que vive cada hogar venezolano. 

“Es uno de los tantos sistemas de protesta que tendremos para seguir en la lucha de calle al rescate de nuestros salarios, contrataciones colectivas, que es la protección social que no tenemos ahorita”, cuenta Romero.

Con 32 años de servicio, Romero es secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Universidad Central de Venezuela (Sinatra- UCV), filial Maracay, y vocera de la Federación de Trabajadores del Sector Universitario de Venezuela.

La trabajadora universitaria Deyanira Romero es una de las seis personas que participaron en un ayuno de 12 horas en protesta para exigir salarios dignos / Foto: Katherine Dona/El Pitazo

Una lucha ante un Gobierno sordo

No es la primera vez que esta sindicalista protagoniza este tipo de iniciativas. Hace unos 20 años participó en una huelga de hambre en el Ministerio de Educación Universitaria contra la propuesta de bonificación que había realizado el director de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), Luis Fuenmayor Toro. 

Tras 5 días de huelga, la propuesta fue desechada y Fuenmayor Toro salió del cargo. Este miércoles, 20 de septiembre, a Deyanira Romero le tocó pasar 12 horas sin comer, pero la diferencia es que esa propuesta ahora es aplicada y parte de sus ingresos mensuales son abonados a través de bonificaciones.

En ese momento, el Gobierno no era de oídos sordos, logramos conquistar nuevamente un salario porque nos dieron un aumento y nos quitaron el bono. Aquí ya llevamos 551 días sin un aumento salarial, con una inflación galopante porque el dólar va en aumento y el Gobierno no da respuestas”, señala Romero. 

Asimismo, destaca la excusa de las autoridades gubernamentales, quienes aseguran que no hay dinero para aumentar y cuestiona cómo este escenario puede ser posible, mientras que el mandatario Nicolás Maduro hace una semana se encontraba en gira por China, a su juicio, regalando los recursos venezolanos

“¿Qué nos expliquen a nosotros, los venezolanos, cómo es que no tienen dinero y anda en todo eso?”, cuestiona Romero. Recuerda que para ella, su salario son 17 dólares porque los bonos de Alimentación y de Guerra económica no son considerados en sus prestaciones sociales. 

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Solo cuento con mi salario

“Eso no es salario, a la hora de la verdad te lo quitan. Yo solo cuento para mis prestaciones y jubilación con los 17 dólares”, dice la trabajadora universitaria.

Confiesa que el retiro, disfrutar de todos los años de su trabajo, no es una opción para ella, pues no cuenta con protección social ni pensiones dignas, por ello, asegura que hay muchos trabajadores en el aire.

Romero tiene a su cargo a sus padres y a dos de sus hijos, porque los otros dos emigraron debido a la situación económica actual. Gracias a ellos logra cubrir los gastos de su hogar, ya que sin sus remesas sería imposible.

Recalca que esta situación la molesta, pero no la derrota y por eso sigue en la lucha. Tiene esperanza en los trabajadores venezolanos para recuperar sus salarios. 

“No puede ser que un pueblo que tenía tanto, protección y seguridad sociales, ahora estemos en la indefensión”, sentencia la trabajadora con 32 años en la UCV.

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