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sábado, 20 julio, 2024

Caracas – La Guaira vuelve a estar de moda en el beisbol venezolano

La rivalidad entre Leones del Caracas y Tiburones de La Guaira ha aumentado desde el éxito de ambos equipos en la campaña de la temporada pasada. Los fanáticos se confrontan constantemente en redes, pero aspiran a que se repita una final que puede ser revancha

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Por Juan Pedro Antonuccio – Programa de Formación de Nuevos Periodistas

Caracas.- En el beisbol venezolano, la rivalidad de moda es Caracas-La Guaira. Los equipos que protagonizaron la final de la temporada 2022-2023 comenzaron la postemporada con fuerza y demostraron que son favoritos para repetir su participación en la final de este año. Sus fanáticos lo saben y por eso han mantenido una fuerte tensión en las tribunas y redes sociales por toda la temporada. 

La reciente final Tiburones-Leones fue un parteaguas en la rivalidad de los equipos. Para Robinson Álvarez, periodista y administrador de la cuenta Guairistas, “ha habido un aumento de rivalidad, pero primordialmente ese punto de inflexión fue la final (2022-2023), a tal punto de que en todo el año se ha oído a los fanáticos de Tiburones y Leones confrontándose en las redes sociales”. Aldahir Montilla, coordinador de prensa de Leones del Caracas, comenta que “cada partido de la final se disputó como si hubiese sido el último para cada equipo y eso se demostró cuando ganó Leones en seis juegos”. 

Montilla explica que la solidez de los rosters de ambos equipos condujo a ambos conjuntos a la final. “Y a disputar dos campeonatos, uno en el terreno y otro en la fanaticada. Difícilmente se puede decir quién es minoría o mayoría, pero lo que está claro es que en las tribunas también se juegan partidos”. Álvarez coincide y explica que las novenas rivalizaron en temas como la samba, cuando Leones trajo a la banda del Caracas FC e incluso obstáculos en el acceso a autobuses con fanáticos guairistas. 

Ricardo Rodríguez fue pitcher de Leones en esa final. “Fue una buena competencia en la que se peleó bastante. Creo que el último juego fue resultado de emociones… Si nos haces algo, no te puedes molestar porque hagamos lo mismo… ¡Lo cual pasó bastante!”, comentó.

El clímax de esa tensión pudo estar en el segundo juego de la final. En él, Ronald Acuña Jr., bateador estrella de los Bravos de Atlanta y de los Tiburones de La Guaira, conectó un jonrón que celebró con “perreo, que en jerga beisbolera implica una efusividad que puede resultar ofensiva para el rival. Poco después, un fanático caraquista habría insultado a Acuña y la familia del jugador, ubicada en las tribunas, respondió agrediéndolo. El episodio terminó con Acuña anunciando en Instagram su retiro de la final.

Jhoannar Bravo, investigador de la historia del béisbol y fanático caraquista, afirma que no se guardó el respeto entre aficionados y pelotero, algo que también le sucedió a Miguel Cabrera, cuando jugaba para Tigres de Aragua y enfrentó al Caracas en la final del campeonato. “Yo reconozco que para que un aficionado caraquista respete a un pelotero de otro equipo, es complicado. No se ve de manera constante”, comenta. 

Para Álvarez, es penoso que insulten y hagan gestos obscenos en contra de cualquier jugador. “Obviamente se magnifica con un jugador como Acuña, que no tiene la necesidad de venir a Venezuela y al que tratan de esa forma, muy a pesar de esa rivalidad. Hay formas de hacer sentir presión a un jugador sin cruzar esos límites de violencia e insultos, que está mal por donde se vea”. 

La tragedia de Vargas también truncó la ruta de Tiburones de La Guaira 

La batalla en las redes

Twitter es la plaza pública de enfrentamiento entre fanáticos, pero parece que la confrontación no sale de ahí. “En las redes pasa mucho que te amenazan, pero la mejor opción es ignorar. Yo me he encontrado con muchos caraquistas en el estadio y lo que hacen es reírse. No toman una actitud violenta como sí se puede ver en redes”, comenta Álvarez. 

Pero no todo es confrontación. La periodista Mari Montes, que es caraquista, ha protagonizado bromas y cábalas en Twitter con su hijo, el también periodista Daniel Álvarez-Montes, que es guairista. Para Montilla, los fanáticos en redes sociales suelen ser un poco más directos, algunas veces incontrolables, pero eso se debe a las ganas de ganar. “En mis dos años trabajando con Leones he aprendido que uno tiene que ponerse del lado de los jugadores de tu equipo y no del fanático”, dijo.

Bravo explica que los perfiles de fanáticos son diferentes. “El fanático guairista es alegre. El fanático caraquista es un poco complicado”. Los guairistas se mantienen optimistas esperando un título tras 38 años, mientras que los caraquistas son más exigentes al haberse acostumbrado a ganar.

Eso no ha impedido que ambos equipos, que compartieron estadio hasta la temporada pasada, mantuvieran una rivalidad latente. “Contra el Caracas siempre ha sido muy intenso todo. Yo siempre digo que ‘Leones que pierda hasta la llave del carro’ y a tal punto que la fanaticada de Tiburones tiene un cántico de ‘Somos guairistas, anticaraquistas’”, comenta Álvarez. 

Kyle Sinzza, pelotero firmado por Tiburones, explica que los juegos entre ambos equipos son de bastante tensión. “La rivalidad entre Caracas-La Guaira es bastante fuerte. Ha crecido la rivalidad y la afluencia de fanáticos”. Ricardo Rodríguez, pitcher de Leones, también cree que la rivalidad ha aumentado desde el comienzo de la temporada pasada. “En cada enfrentamiento que teníamos existía esa competencia de vencer uno al otro y más, como ambos equipos estábamos en la UCV, era ver qué equipo reinaba en Caracas”. 

Presente desde 1907

No es la primera vez que la rivalidad Caracas-La Guaira se pone de moda. De hecho, según Javier González y Carlos Figueroa en su libro Campos de Gloria. El béisbol en Venezuela, 127 años de historia (1865-2022), la primera rivalidad del béisbol venezolano fue entre un equipo caraqueño y uno guaireño.

En 1901, la familia Boulton fundó el San Bernardino Athletic Club, que tuvo destacados equipos de béisbol que competían entre ellos y se distinguían por colores y, según González y Figueroa, “desde entonces no hubo equipo que le ganara hasta que, en los primeros días de junio de 1907, surgió en La Guaira un modesto club que lo retó públicamente”. Era el Vargas BBC, un equipo emergido dentro de la “fiebre de pelota” que proliferó la creación de equipos de béisbol en el litoral.

El Vargas BBC viajó hasta Caracas y derrotó al San Bernardino. González y Figueroa comentan que “semejante humillación causó un revuelo en la capital y una gran euforia en La Guaira”. Tanto fue así que se programaron nuevas series entre ambos equipos y en julio de 1907 se produjo la primera transmisión de un juego de beisbol en Venezuela, usando el teléfono y anotando resultados en la plaza Vargas. “Fue la primera gran rivalidad de nuestra pelota (…) motivada quizás porque uno representaba a la oligarquía y el otro al vulgo o, simplemente, porque uno era de la capital y el otro de un pequeño pueblo”, explican. 

En la pelota profesional, esa rivalidad se mantuvo entre Leones y Tiburones y tuvo su auge en los años 80. Aunque ambos equipos se enfrentaron en las finales de 1964-65 y 1966-67, fue en la década de los 80 en la que cuatro finales Caracas-La Guaira terminaron de consolidar la rivalidad moderna del béisbol venezolano. 

Con figuras como Urbano Lugo, Baudilio Díaz o Andrés Galarraga por los melenudos y Raúl Pérez Tovar, Norman Carrasco y Oswaldo Guillén, representando a los salados, las novenas dominaron la liga venezolana durante esa década. “El equipo que tenía Tiburones era de ensueño y mucha gente se hizo aficionada por esa plantilla, denominada »la Guerrilla’”, explica Bravo. 

El último título de Tiburones llegó en la temporada 1985-86, al ganarle a Leones en siete juegos. El ciclo se cerró la temporada siguiente con un trauma para La Guaira, cuando ambos equipos volvieron a la final, pero el Caracas barrió en cuatro encuentros y Urbano Lugo lanzó un no-hit-no-run

La final de la temporada 2022-2023 reavivó el contrapunteo entre los fanáticos de Leones y Tiburones | Foto Prensa Caracas

37 años después de esa final, la rivalidad parece estar de nuevo en ebullición. Ricardo Rodríguez, pitcher del Caracas, cree que sería buena otra final entre los rivales modernos. “Como guairista, veo al Caracas como el equipo a vencer porque es un equipo muy completo”, opinó, por su parte, Kyle Sinzza, de Tiburones, a quien también le gustaría que se repitiera la final “para quitar esa espinilla que quedó el año pasado y ser campeones, después de tantos años, ganándole al Caracas”. 

Ayer ambos equipos llenaron el estadio Universitario, con 20.389 espectadores. Hoy se espera otro llenazo en el Monumental Simón Bolívar. Caraquistas y guairistas saben que están de moda y luchan por repetir su presencia en la final, para que se juegue tanto en el terreno como en las tribunas.

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